Belleza inadecuada : llega la pausa
Revista MÁS VIDA : diciembre 2020

Un stop que nos invita a lo esencial
Todo parecía fluir en el mar del caos, la superpoblación, la contaminación, los glaciares que se derriten, la tierra agonizando con incendios que devastan bosques y poblaciones enteras de animales, hogares,…todo arde en llamas; naturalizamos el horror, asistimos pasivamente a los esfuerzos de grupos humanitarios que nos muestran que cada 30 segundos muere un niño en el mundo porque no tiene con que alimentarse, no hay medicinas, no hay comida, NADA nos ha detenido, todos participamos de estas realidades como meros espectadores, con la ilusión de que esto le pasa a los de lejos, a los de allá, a los otros, mientras seguimos conviviendo y normalizando lo anormal, los excesos, los abusos, la basura consumista que mayoritariamente solo contribuye al vacío existencial.
De pronto, nos llega la pausa… en tiempos de total aceleración, todo se detiene, hasta aquellas corporaciones que nada las detiene, barcos, aviones, deportes, juegos, teatros, escuelas, bancos, iglesias...se impone un stop que nos invita a lo esencial, a mirarnos, a reconocernos, a darnos cuenta que en este mundo en el que todos somos participes, llega un virus democrático que invade por igual a ricos y pobres, no tiene nacionalidad, las armas son invisibles partículas que se cuelan y nos amenazan allí donde estemos, y Don dinero no resuelve lo que entre todos no estemos dispuestos a hacer.
Nuevos tiempos nos regalan la posibilidad de hacerle espacio a las preguntas, en ese retorno al propio hogar interior, ahí donde hacemos contacto con el corazón, donde se manifiesta el fluir de la vida. ¿A qué nos invita esta quietud?; empiezan a surgir las preguntas. ¿Qué estoy haciendo para contribuir a un “nosotros” más justo, con qué madurez nos relacionamos con el prójimo? ¿Estamos preparados como sociedad para estos desafíos que hoy nos plantea la vida en común?
En el mundo de lo cotidiano es tan importante la interrelación, las acciones de cada uno, acciones que influyen significativamente en la calidad de vida, acciones que nos ayudan a comprender la importancia de la convivencia.
¿Qué estoy haciendo para contribuir a un nosotros más justo?
Esta realidad la construimos entre todos, la comprensión de lo humano nos ha mostrado a través del tiempo que en el convivir vamos comprendiendo la compleja trama de la vida en común, de la interrelación, de ese hilo a veces invisible que es la pertenencia a este reino humano.
El nudo gordiano se encuentra enmarcado en la parte humana, donde se vuelve esencial trabajar en el desarrollo humano, en lo axiológico, en los valores morales y éticos en los que nos apoyamos como humanidad.
Hoy todos debemos ser agentes de cambio, hoy se nos impone cuidarnos y así cuidar a mi prójimo, “amar al prójimo como a uno mismo”, ojalá que esta pandemia haya logrado el objetivo de enseñarnos la importancia de educar en el amor, en la búsqueda de autoconocimiento, educar en la libertad, despertando cualidades propias de nuestra especie, la benevolencia amorosa y la responsabilidad. Sabemos que cuando la comunicación se profundiza en el autoconocimiento colabora en la armonía del convivir y mejora la convivencia, por ende la aceptación y el compromiso con los otros. Confiamos que por estos caminos podremos crecer en unidad. Que así sea.
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