La contribución preventiva del seguro y la sustentabilidad
Diciembre 2025 : Barrera@Asociados

El tema de la sostenibilidad y su importancia en el mercado asegurador, ha cobrado fuerza en el 2012 con el lanzamiento de los principios para la Sustainability in Insurance, cuyo objetivo fue establecer un marco global para la industria del seguro, considerando riesgos y oportunidades.
En ese contexto las empresas aseguradoras ya están integrando desde hace un tiempo en sus agendas y en el negocio aspectos ambientales, sociales y de gobernanza que actualmente se denominan con las siglas ESG. Estos aspectos abarcan todas las etapas del Seguro, desde la suscripción hasta la relación con el cliente final, pasando también por el desarrollo de los productos, el cálculo de primas, la gestión de siniestros, los proveedores y la inversión.
En junio del año 2022 se publicó una regulación en el ámbito asegurador regional, específicamente en Brasil donde se dictó la Circular N° 666 de la Superintendencia de Seguro de ese país. Entre los puntos abordados por ese ente regulador se encuentran la gestión del riesgo de sostenibilidad que sea compatible con el tamaño de la entidad supervisada, la elaboración obligatoria de una política de sostenibilidad y la publicación anual de la memoria de sostenibilidad.
En lo que tiene que ver con la importancia del tema de la sostenibilidad y la importancia de las acciones preventivas y precautorias que las empresas del sector asegurador pueden tener es muy relevante la gestión de riesgos de sostenibilidad que comprende los riesgos ambientales, sociales y climáticos, estos últimos especificados como riesgo físico, riesgo de transición y riesgo de litigio. Con el fin de promover una adecuada gestión de estos riesgos, la aseguradora debe identificar los principales factores que pueden impactar en productos, carteras e inversiones, o incluso agravar otro tipo de riesgos, como los riesgos de suscripción, crediticio, de mercado, operativos, reputacionales y de liquidez. En este sentido el sector asegurador tiene a mano una herramienta muy importante, que es el conocimiento y los datos sobre la gestión de riesgos.
Para poder entender mejor las acciones a tomar en las gestiones de riesgos es importante darle significado a las palabras Sustentabilidad y Sostenibilidad. Así la definición de Sustentabilidad es el uso racional de los recursos naturales. Se refiere a la capacidad de una sociedad u organización para usar los recursos de manera consciente y responsable, sin agotarlos. Por otra parte la definición de Sostenibilidad tiene un enfoque más integral que abarca los cambios medioambientales, sociales, económicos, políticos y culturales. Se refiere a la capacidad de mantener algo durante un largo tiempo sin agotar los recursos o dañar el medio ambiente.
Desde la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la aparición de los megapeligros tecnológicos y el riesgo global, derivados de la energía atómica o de la enérgica genética se ha resignificado la importancia de las funciones sustentables o sostenibles de las Empresas con un perfil en que la prevención no es suficiente, ya que nos encontramos frente a grandes incertidumbres, es decir fundados sobre el daño que potencialmente se pudiera provocar, debiendo avanzar hacia otro esquema aún más protector sobre la incertidumbre frente a si determinadas actividades genera o no daño, y a esto le llamamos precaución. En este sentido hay un gran desafío para el sector Asegurador que es pasar de tener una función de compensar perdidas a prevenirlas o precaverlas. La transición del paradigma de la reparación a la prevención, todavía se muestra insuficiente en el mercado siendo imperioso seguir avanzando hacia la función precautoria. Es necesario, entonces, entrar en un estadio de mayor sofisticación y efectividad, y esto es necesariamente pasar a la precaución.
Hace tiempo ya que nuestra doctrina civilista, ha relevado la importancia de la función preventiva para el derecho de daños, comprendiendo entre los resultados lesivos que generan responsabilidad no solo el daño causado, sino también la amenaza de un daño injusto, pero esta función no se refleja aun en la actividad aseguradora.
Todo esto es posible analizarlo y evolucionar en las gestiones de riesgos si se conocen y profundiza en cada uno de estos conceptos. La prevención es la posibilidad de la existencia de un daño futuro; mientras que la precaución da un giro aun mayor y se la conoce como la incertidumbre total de la existencia de un daño futuro.
La prevención es una conducta racional frente a un mal que la ciencia puede objetivar y mensurar, esto es moverse dentro de la certidumbre de la ciencia. Por el contrario la precaución, enfrenta a otra naturaleza de la incertidumbre es decir, la incertidumbre de los saberes científicos en sí mismos.
La necesidad de una tutela de anticipación, la falta de certeza científica acerca de la etiología de determinados procesos, la obligación de tener en cuenta la probabilidad de la ocurrencia de importantes daños, determina la exigencia de un mayor celo y cuidado ante esas sospechas.
La prevención nos coloca ante el riesgo actual, mientras que en el supuesto de la precaución estamos ante un riesgo potencial, pero a los ojos y análisis del mercado asegurador, se debe estudiar si esos riesgos potenciales pueden considerarse como un riesgo cierto, ya que el seguro funciona y tiene utilidad en la medida de saber que algo puede pasar pero no se tiene certeza si pasara.
Podemos concluir que son tres los elementos que caracterizan al principio de precaución: a) la incertidumbre científica que es una de las características principales y que lo diferencia de la prevención; b) la evaluación del riesgo de producción de un daño que es paradojal ya que se debe evaluar la posibilidad de la producción de daños tal vez desconocidos; c) el nivel de gravedad del daño ya que el mismo debe ser grave e irreversible.
Dentro de los mecanismos para evitar la produccion de daños o reducirlos se encuentran los planes de respuesta a riesgos que son procesos de administración de esos riesgos dentro de las empresas que contribuyen a la baja siniestralidad y colaboran con los costos de los seguros, pero también forman parte de medidas para reducir la contaminación ambiental, preservar la salud de los trabajadores y potenciar una mejor protección de la sociedad en su conjunto, tratando de encuadrarse en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU.-
Los aseguradores deben adoptar un papel importante en múltiples áreas, de lo contrario el riesgo climático tendrá un profundo impacto en la asegurabilidad y la fijación de precios de ciertos activos o eventos, haciéndolos potencialmente no asegurables a largo plazo.
En este sentido la política proactiva de las reaseguradoras y en consecuencia las aseguradoras, radica en el compromiso fuerte de estudiar profundamente estos extremos y su función preventiva y precautoria, que no es asegurar para después reparar en situaciones donde está en juego la sostenibilidad, sino que la actitud estaría en NO dar cobertura a sectores o emprendimientos que tengan un gran impacto ambiental (des carbonización de la cartera). A modo de ejemplo hoy existen metodologías para utilizar previos a la suscripción, como lo es la gestión de la huella de carbono que es una herramienta que permite conocer el impacto de las actividades en el cambio climático y tomar acciones para reducirlo. La huella de carbono se define como la cantidad de gases de efecto invernadero que emite una persona, empresa, producto, evento o región.
Las reflexiones que nos permite entender todos los conceptos y funciones mencionadas, demuestran que el objetivo urgente que tienen las Empresas aseguradoras es incluir como prioridad la prevención y precaución en sus gestiones de riesgos como principal principio del desarrollo sostenible.
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