:: Brecha de protección del Seguro ::
Ricardo González . MAPFRE España : diciembre 2019

¿Podría comentarnos qué es la brecha de protección del seguro (BPS), cómo se compone, y para qué nos sirve calcularla?
Lo ocurrencia de un evento que produce un quebranto económico en el patrimonio de una persona o de una familia puede tener consecuencias graves en su forma de vida. En el caso de las empresas puede poner en riesgo su viabilidad. La BPS en una región o país sería la diferencia entre la cobertura de seguros adquirida y aquella que sería económicamente necesaria para hacer frente a estos sucesos y, por tanto, beneficiosa para el conjunto de la sociedad. La determinación de esa magnitud permite definir el mercado potencial de seguros. Una forma de medirla es tomando como referencia el peso que alcanzan las primas de seguros en las economías con mayor nivel de desarrollo económico, tanto de los seguros de No Vida como de los de Vida.
¿Cómo ha evolucionado la brecha de protección en el mundo históricamente y en la última década?, ¿qué particularidades puede comentar para el caso de Latinoamérica?
La necesidad de asegurarse surge cuando la gente o las empresas gozan de un entorno suficientemente estable en el que pueden planificar su futuro y sienten que es importante tener una cobertura que les proteja. En las primeras fases del desarrollo de un país los seguros son prácticamente inexistentes. A medida que el desarrollo económico avanza el sector asegurador empieza a ganar peso de forma casi exponencial hasta que se estabiliza en valores que oscilan en torno al 8% del PIB, media de los países desarrollados. Aunque el entorno de bajos tipos de interés de algunas de las principales economías desarrolladas está haciendo caer esta referencia, por su efecto negativo en el desarrollo de los seguros de Vida tradicionales vinculados al ahorro. En cualquier caso, Latinoamérica se encuentra todavía lejos de esos niveles, lo cual significa que su mercado asegurador presenta un gran potencial de crecimiento.
¿Qué factores comunes explican las brechas de protección de seguro en Latinoamérica? ¿Y cómo podemos trabajar para lograr niveles de aseguramiento acordes al desarrollo económico y social deseado?
Existen múltiples factores que pueden influir en el grado de desarrollo del sector asegurador de un país. Muchos de ellos son de naturaleza estructural, lo cual significa que requiere medidas de carácter también estructural. Un crecimiento económico estable y sostenido así como una estructura de la distribución de la renta más equitativa que permita el desarrollo de una amplia clase media, con mejoras en su renta disponible y capacidad de consumo, sería un entorno ideal para su desarrollo. En general las economías latinoamericanas han avanzado, pero tienen mucho terreno que recorrer para que ese entorno mejore.
¿Qué tipo de políticas públicas entiende relevantes para poder contribuir a mejorar el nivel de aseguramiento?
El sector asegurador puede ser de gran ayuda para complementar espacios de cobertura que no pueden ser atendidos plenamente por el sector público. Me refiero, por ejemplo, a los riesgos catastróficos, al sistema sanitario, al de pensiones de jubilación, invalidez, viudedad u orfandad o a la cobertura de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, entre otros. No es habitual que las Compañías aseguradoras asuman estos espacios sustituyendo al sector público pero sí que lo complementen, en ocasiones estimulados mediante algún tipo de incentivo fiscal a las empresas, familias o particulares que contraten los seguros. Este tipo de políticas públicas está demostrado que contribuyen a mejorar el nivel de aseguramiento y a que las entidades aseguradoras alcancen un tamaño que les permita mutualizar adecuadamente los riesgos, así como un mayor nivel de eficiencia en sus gastos de administración y distribución.
En esta misma línea muchos países establecen seguros obligatorios que cubren la responsabilidad civil por daños en los bienes o a las personas, cuando sufren un daño por algún motivo que no han provocado ellos, sino terceras personas. Pero estas políticas públicas solo funcionan bien si van acompañadas de medidas de implementación adecuadas, para hacer efectiva esa obligación de aseguramiento.
También es importante que el marco normativo no sea una barrera para la innovación, con excesivos requisitos regulatorios que retrasen el lanzamiento al mercado de nuevos productos. Factores como la implantación de sistemas regulatorios basados en riesgos pueden asimismo mejorar el entorno pro competitivo de los mercados de seguros, siempre que se desarrolle una infraestructura adecuada para la implantación de estos sistemas en las empresas y en los supervisores.
¿Qué rol le asigna a la educación financiera/aseguradora en este sentido? ¿Podría mencionar alguna experiencia exitosa en este sentido?
Se trata de un elemento importante ya que cuando se eleva el nivel de educación financiera aumenta la propensión a utilizar los servicios financieros, incluidos los seguros. En España, por ejemplo, hay instituciones que tienen entre sus objetivos promover la educación financiera y explicar de forma sencilla las ventajas y conveniencia de contratar un seguro. Entre ellas se encuentra Fundación MAPFRE que hace una importante labor en este sentido, apoyando y desarrollando labores educativas para determinados colectivos e incluso en los colegios. Estas actividades que realiza la Fundación van dirigidas no solo a difundir el conocimiento de los seguros sino también de las medidas de prevención que pueden ayudar a evitar o reducir la vulnerabilidad a los riesgos asegurables.
Pero un mayor nivel de educación suele ir acompañado de un mayor nivel de exigencia por parte de los consumidores por lo que es necesario que el mercado asegurador trabaje para mejorar su eficiencia y avanzar hacia una situación de plena competencia, para poder ofrecer productos competitivos a unos clientes cada vez más exigentes.
Según los datos elaborados por el Servicio de Estudios de MAPFRE, la BPS de Uruguay se sitúa en el entorno de 2.1 de las primas totales lo que equivaldría según nuestros cálculos a aproximadamente 3 millardos de USD. ¿Qué factores generales podrían estar contribuyendo a explicar dicha brecha?
Uruguay presenta una brecha de protección que afecta tanto a los seguros de No Vida como a los de Vida. Pero el factor dominante es la brecha que presenta en el desarrollo de los seguros de Vida.
AUDEA ha efectuado una estimación de la BPS respecto a Latinoamérica, que podría considerarse una expectativa de mínimo, y la misma se sitúa en 650 millones de USD. ¿qué factores entiende que pueden estar explicando la brecha al interior de Latinoamérica? ¿Qué importancia le asigna en ello a factores tales como la ausencia de incentivos a la contratación, incentivos al ahorro vía el seguro, ausencia de obligaciones de contratar para empleadores sobre sus empleados, todos ellos factores que de alguna forma se encuentran presentes en los países de la región?
Nuestra estimación de la BPS para el mercado segurador latinoamericano en 2018 se situó en 254,3 millardos de dólares. En general en la región de América Latina y el Caribe el mercado de los seguros de Vida es el que presenta un nivel de desarrollo menor. La importancia de los referidos factores es capital para el desarrollo de sus mercados aseguradores y consiguiente reducción de la brecha de aseguramiento. Un paradigma en este sentido es Brasil, que estableció incentivos fiscales a los seguros de ahorro voluntario destinados a complementar las pensiones públicas y que en la actualidad tiene el mercado asegurador de Vida más desarrollado de la región.
En Uruguay, hemos apreciado que nuestros indicadores globales han tenido una evolución positiva (densidad, penetración y profundización) en la última década, sin embargo, ello se encuentra explicado fundamentalmente por el crecimiento del sistema previsional privado obligatorio, que hoy en día opera como un monopolio de hecho por parte de una empresa aseguradora estatal. AUDEA ha estimado que, si se depura de ello los cálculos, contamos con una BPS que se explica en un 75% por el escaso desarrollo de los seguros de vida. ¿Podría comentarnos cuál es su visión sobre la BPS en seguros de Vida en Latinoamérica?
Excepto en el mercado chileno, donde las entidades de seguros de Vida juegan un rol importante en el sistema de pensiones, en el resto de la región el bajo nivel de desarrollo de los seguros de Vida tiene un mayor peso en la brecha de protección de los seguros.
¿Qué países y experiencias en Latinoamérica y el mundo podría resaltar como exitosas para la profundización del seguro de vida?
Dejando al margen el caso de Chile, Brasil sería el país que presenta una menor brecha en términos relativos en los seguros de Vida, por los incentivos fiscales al ahorro a través de estos seguros que tiene establecidos, como complemento a su sistema previsional.
Por último, ¿qué tendencias regulatorias has apreciado en Latinoamérica en los últimos años? Y, ¿cómo visualizas los cambios de cara al futuro?
En el terreno de la regulación prudencial destacaría los avances realizados en la región para establecer requerimientos dirigidos a reforzar la gobernanza de las entidades aseguradoras incidiendo en la identificación, medición, seguimiento y gestión de los riesgos, así como una mayor transparencia en la revelación de información hacia el mercado.
Algunos países están más avanzados y han introducido requerimientos cuantitativos con cargas de capital de acuerdo al perfil particular de riesgo de cada entidad, creando un incentivo pro-competitivo en la medida que una mejor gestión de los riesgos se traduce en menores requerimientos de capital y, en consecuencia, en una mejor posición competitiva en el mercado. Los dos principales mercados de la región, Brasil y México, han avanzado más en este sentido lo que les ha permitido obtener la declaración de equivalencia provisional al régimen de Solvencia II aplicable en la Unión Europea.
En términos generales se puede decir que la región avanza de forma gradual hacia un sistema de regulación y supervisión basado en riesgos, lo cual me parece un planteamiento prudente ya que este tipo de regímenes regulatorios requieren de capacidades técnicas y una infraestructura adecuada para su desarrollo, tanto en la industria como en los reguladores.
En cuanto al futuro, el marco regulatorio debe avanzar para hacer frente a los nuevos retos y riesgos que plantean la digitalización y los avances tecnológicos aplicados a los servicios financieros, como las autorizaciones para operar a las nuevas empresas tecnológicas, el uso de servicios en la nube, la protección de datos de carácter personal en la analítica de macro datos, el control de algoritmos, la identificación digital, la supresión de requisitos de uso de papel o la ciberseguridad, entre otros. Este es un reto que no solo afecta a América Latina sino a todos los mercados aseguradores a nivel global.

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