Cuando ocurre la magia
Consultora GEMMA : abril 2019
Esta nota pretende ser una invitación a reflexionar sobre el rol de la educación ambiental.

La educación ambiental
Educación ambiental es un término que ha sido empleado desde diversos enfoques; se ha asociado a la educación cívica, a la educación sobre el medio ambiente o sobre los ecosistemas, a la educación moral, a las tensiones norte-sur, entre otras tantas que se debaten entre la ciencia y la filosofía.
La educación ambiental entendida como instrumento funcional al sistema producción-consumo existente, se convierte en una herramienta administrativa orientada a la comunicación, o un instrumento para poder cuestionar y poner en duda el rumbo civilizatorio que hemos tomado. Parecería que hay que ponerla en un contexto para entenderla. Si se trata de un contexto de Desarrollo Sostenible, o de Economía Circular, o si se trata de un modelo capitalista liberal, el rol que toma es esencialmente distinto.
Los conceptos más generales coinciden en que la educación ambiental busca transmitir el conocimiento, las habilidades y los valores necesarios para que el ser humano pueda comprender los problemas y desequilibrios que causa en su entorno, y pueda adaptar el desarrollo de las sociedades humanas de acuerdo a las capacidades de los ecosistemas de proveer servicios ambientales.
¿Sobre qué trabaja la Educación Ambiental?
Al momento de identificar los problemas que evidencian la crisis ambiental, cuesta discernir cuáles son reales y cuáles objeto de pujas ideológicas y políticas. Sigue siendo un debate la responsabilidad del ser humano sobre el cambio del clima, no así la responsabilidad sobre la disminución de la biodiversidad ni sobre la acumulación problemática de residuos plásticos, asuntos sobre los que hay mucho más consenso.
Algunos están convencidos de que la tecnología encontrará las respuestas a las crisis ambientales que se sucedan. Ésta sin dudas tiene y tendrá un lugar esencial en el desarrollo de soluciones ambientales. La tecnología permite modificar flujos de materiales, optimizar sus usos, hacer más eficientes los procesos productivos, aprovechar mejor los recursos. Sin embargo, no da respuestas a la elección de las batallas que debemos dar: erradicar la pobreza, eliminar el plástico de los cursos de agua, conservar la Amazonia o apostar a la Agroecología en lugar de la producción agrícola industrial, entre otros desafíos, ni logra por sí sola moldear la voluntad de los individuos (a nivel individual, político, comunitario) para vivir de manera sostenible.
¿A quién educar?
La educación ambiental ha estado relegada a los ámbitos de la educación no formal y al ámbito de la educación primaria, en el mejor de los casos. Ha quedado desplazada casi al trabajo exclusivo de ONG’s que hacen un esfuerzo inmenso y necesario, pero netamente insuficiente. La situación actual demuestra que no es suficiente; ni los niños deben ser responsabilizados por los problemas generados por los adultos y las generaciones pasadas, ni mucho menos por el futuro de las generaciones por venir, ni es suficiente que los niños repitan consignas de manera acrítica.
El mensaje que reciben los niños en la escuela acerca de la necesidad de cuidar el medio ambiente, de cómo el futuro se encuentra comprometido por las decisiones de cada uno en relación al consumo y a los residuos, a los sistemas productivos y a la relación del ser humano con su entorno natural o con su medio vinculante; es barrido inmediatamente y sistemáticamente por las necesidades del aparato producción – consumo que genera mensajes contradictorios, según los cuales el consumo exacerbado de bienes y servicios termina siendo el mandato por excelencia.
Es ilusorio pensar que existe siquiera un tironeo entre ambas fuerzas pues la educación ambiental es casi anecdótica. Al menos en la civilización occidental, la educación ambiental parecería reservada a los países más desarrollados, ya que los menos desarrollados no se pueden dar el lujo de atender asuntos de “menor urgencia”.
La educación ambiental debería ser para TODOS. Como conciudadanos, como parte del colectivo humano, como parte de un sistema mayor que nos incluye. Con el aterrizaje local necesario, con una cosmovisión en común o concertada, pero con las responsabilidades divergentes propias del estado de desarrollo económico y social de los colectivos humanos.
¿Qué rol tiene la educación ambiental en un mundo en crisis?
Generar capacidad de analizar críticamente la realidad y de actuar en consecuencia debe ser un imperativo para la educación ambiental. Contribuir a una cosmovisión y a una ética más biocéntrica o más ecocéntrica, que antropocéntrica.
La educación ambiental es una herramienta que aparece como fundamental para catalizar cambios absolutamente necesarios para el desarrollo de personas más racionales y sensibles.
La educación ambiental al servicio del Desarrollo Sostenible es una herramienta fundamental para que ocurra la magia.

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