Entrevista al BCU

Diciembre 2025

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Desde el BCU, ¿qué medidas o enfoques considera clave para impulsar un desarrollo más profundo y dinámico del mercado asegurador, especialmente en materia de penetración y educación financiera?

Es esencial adoptar un enfoque integral que incluya el fortalecimiento del marco regulatorio y el fomento de una cultura de mayor conocimiento en la población, impulsada por la industria en su conjunto. En el mismo sentido, establecer una normativa que requiera mayor profesionalización a los intermediarios, así como mayor transparencia hacia los usuarios respecto de su rol e impacto en el precio del seguro.

Se observan oportunidades de crecimiento en ciertas ramas del mercado, como el Seguro de Vida No Previsional, que muestra una penetración aún baja en comparación con otros países de la región. En este contexto, la educación financiera es vista como una herramienta clave para incrementar la conciencia pública en el mediano plazo sobre la importancia del seguro, especialmente trabajando en conjunto con las instituciones educativas en los niveles secundarios y terciarios.

En el ámbito rural, se destaca la necesidad de fomentar el desarrollo de productos de seguros que respondan a las especificidades del sector agropecuario, sin perder de vista la gestión eficiente de riesgos por parte de las aseguradoras. Existe una agenda de diálogo interinstitucional sobre esta temática.

Finalmente, se subraya la importancia de seguir trabajando en el desarrollo de los seguros inclusivos, a través de la colaboración con diferentes actores y de la finalización de estudios estratégicos en marcha, que ayudarán a definir una hoja de ruta para mejorar el acceso y la inclusión de sectores más vulnerables al sistema asegurador.

¿Cómo evalúa el rol del regulador frente a la innovación tecnológica y la digitalización en los servicios financieros y aseguradores, y qué desafíos presentan en términos de supervisión, ciberseguridad y protección al consumidor?

La innovación tecnológica y la digitalización han transformado de forma profunda la manera en que los servicios financieros y aseguradores se diseñan, ofrecen y consumen. En este contexto, el rol del regulador es acompañar e impulsar estos procesos, asegurando que el desarrollo tecnológico se dé en un marco de seguridad, transparencia y protección al usuario.

El desafío principal está en mantener un equilibrio entre promover la innovación y preservar la estabilidad y la confianza en el sistema. Para ello, resulta clave avanzar hacia esquemas de supervisión dinámicos y basados en datos, que permitan anticipar riesgos y adaptarse al ritmo de los cambios tecnológicos.

En materia de ciberseguridad, el regulador trabaja para fortalecer los mecanismos de prevención, detección y respuesta ante incidentes, fomentando una cultura de gestión de riesgos tecnológicos en todas las instituciones supervisadas.

Finalmente, la protección del consumidor adquiere una relevancia aún mayor en entornos digitales, donde se amplían las posibilidades de acceso, pero también los riesgos de asimetría de información. Por eso, se promueve la educación financiera, la transparencia y la responsabilidad en el uso de la tecnología.

En suma, el rol del regulador frente a la innovación es el de un facilitador responsable, que impulse la modernización del sistema sin descuidar los pilares de estabilidad, solvencia y confianza sobre los que se apoya el desarrollo financiero.

¿Qué lugar ocupa el seguro dentro de la estrategia general del Banco Central como instrumento de gestión del riesgo y de fortalecimiento de la economía real?

Desde el BCU se reconoce el rol del seguro como instrumento de cobertura de los riesgos de los hogares y empresas de nuestro país. En este sentido, es necesario promover un mayor desarrollo y accesibilidad de las coberturas, especialmente hacia los sectores más vulnerables, de modo de fortalecer su resiliencia ante shocks adversos.

Asimismo, el seguro cumple un papel relevante dentro de la estrategia del Banco Central en materia de estabilidad y profundización del sistema financiero, al contribuir a la mitigación de riesgos sistémicos y al funcionamiento contra-cíclico de la economía.
En particular, el seguro agropecuario ocupa un rol clave en la estratificación y transferencia del riesgo climático. La sequía de 2022-2023 evidenció el impacto que los fenómenos agrometeorológicos pueden tener en nuestra economía y la importancia de los seguros como herramienta para absorber pérdidas y sostener la actividad productiva. Ante un escenario de mayor frecuencia e intensidad de estos eventos como consecuencia del cambio climático, el desarrollo de instrumentos innovadores, como los seguros indexados o paramétricos, resulta fundamental para avanzar hacia una gestión integral de riesgos agropecuarios.

Finalmente, los seguros de vida, que otorgan beneficios ante los riesgos de fallecimiento, incapacidad y supervivencia, constituyen un complemento a la seguridad social y un componente esencial de la protección financiera de largo plazo de las familias.

El Banco Central ¿cómo imagina al mercado asegurador al cierre de este plan estratégico quinquenal? ¿qué hitos o transformaciones se espera impulsar?

El Banco Central del Uruguay continúa trabajando para consolidarse como una institución moderna, innovadora y cercana, con un sistema financiero más integrado, resiliente y al servicio de las necesidades del país. En ese marco, se espera que el mercado asegurador haya avanzado hacia una mayor profundidad y diversidad, con productos más accesibles, digitales y adaptados a las realidades de los distintos sectores y regiones del país.

Entre los hitos o transformaciones a impulsar, se destacan:

. El fortalecimiento de la supervisión basada en riesgos, incorporando herramientas tecnológicas y analíticas que permitan una gestión más ágil y preventiva.

. El desarrollo de productos inclusivos y sostenibles, especialmente aquellos orientados a la gestión del riesgo climático y a la protección de los hogares más vulnerables.

. La consolidación del seguro como instrumento de desarrollo financiero.

. La mejora del entorno regulatorio y de la infraestructura digital, que facilite la innovación, la competencia y la transparencia del mercado.

En definitiva, que el mercado asegurador se consolide como un actor que impulsa la innovación, la confianza y el desarrollo sostenible, anticipándose a los desafíos tecnológicos, climáticos y demográficos que el país tiene por delante.

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