Ha sido sin dudas un esfuerzo importante, imposible de llevar a cabo de no
ser por la colaboración de muchísimas personas que comprendieron la importancia
de comunicar desde el sector asegurador, de una manera positiva y constructiva
sobre la importancia del seguro y sus necesidades.
Además, lo hacemos contando con el apoyo de empresas anunciantes de
primer nivel, que aportan desde su experiencia y conocimiento artículos y notas que
nos resultan muy interesantes y que abren la posibilidad del debate y la reflexión.
Para ellas va nuestro mayor agradecimiento y reconocimiento.
Especialmente agradecemos la confianza de todas las compañías que nos
acompañarán durante este segundo año.
Nos toca vivir en una era de cambios, de transformaciones que abarcan desde
lo económico, a lo social, en materia de educación, de comunicaciones, de relaciones
laborales, y esta mirada nos hace reconocer que algunas cosas simplemente nunca
volverán a ser como eran antes.
En medio de esta ola de cambios, a veces incluso de turbulencias, el seguro,
como institución, se mantiene presente, y continúa haciendo lo que hacía, brindando
soluciones y oportunidades.
Sin embargo, no somos ajenos a los cambios, no podemos serlo por nuestra
propia naturaleza tan ligada a todos los sectores de actividad, y claro que muchas
cosas las continuamos haciendo como solíamos hacerlo, pero también es cierto que
evolucionamos, crecimos y nos transformamos, y hoy nos sentimos mejor preparados
para enfrentar los desafíos presentes y futuros.
Y la sociedad nos necesita, necesita cada vez más de la institución del
seguro, por nuestra capacidad, como aseguradores, de requerir mucho menos de lo
que brindamos. Efectivamente el seguro se hace presente ante la ocurrencia de un
siniestro, absorbe mediante la contribución de muchos las pérdidas económicas de
los afectados por la manifestación de los riesgos.

Pero no es solamente esa función, tan importante, no podemos olvidarnos que cuando no ocurren los siniestros también estamos presentes, la existencia de la
protección del seguro ya de por sí genera un elemento de seguridad irremplazable.
Genera en los agentes económicos y los particulares la certeza de la protección, al
saber que alguien más correrá con el costo económico en el caso de que ocurra un
siniestro. Ello permite el desarrollo, el consumo, la inversión, el arriesgarse. Basta
con imaginarse el riesgo que implicaría simplemente conducir un vehículo sin contar
con la protección del seguro, el enfrentarse cada día a la idea de que un siniestro
podría barrer con los ahorros de una familia, su sustento diario y sus proyectos de
un futuro mejor.
El seguro se encuentra presente en tantas áreas y sectores de la vida del
país, que intentar abarcar completamente una descripción de la importancia de
la actividad aseguradora sería una tarea imposible. Es suficiente, para resaltar
esa relevancia, decir que gestionamos y aceptamos riesgos de manera racional y
profesional, lo que nos permite convertir la incertidumbre en certezas, un potencial
desastre económico en un gasto presupuestable. Se trata de una función de enorme
nobleza, no siempre reconocida adecuadamente. Para quienes estamos inmersos en
esta actividad nos llena de satisfacción pensar en la cantidad de soluciones concretas
que llevamos día a día a los miles de afectados por siniestros.
Esos siniestros se cuantifican en los miles de millones de pesos que pagamos
y que superan los 20 mil millones de pesos en indemnizaciones a nuestros asegurados,
es decir, unos 676 millones de dólares de acuerdo a la información recientemente
publicada por el Banco Central del Uruguay correspondiente al cierre del ejercicio
2015.
Si será entonces importante y trascendente el seguro para nuestra sociedad,
pero aún podemos hacer mucho más, las tasas de penetración del seguro en nuestro
país son aún bajas en comparación con economías más desarrolladas, pero también
lo son en relación a la región.
Por eso, la propuesta es contribuir a la mejora del entorno del desarrollo
del seguro en nuestro país para alcanzar aún niveles mayores de bienestar de la
sociedad a través de esta herramienta fundamental que es el seguro.