Se trata de un proyecto muy importante, fundamentalmente porque permite
adecuar el marco jurídico a la práctica moderna de la actividad aseguradora en
consonancia con las mejores prácticas internacionales y, simultáneamente, genera
los equilibrios necesarios para armonizar los derechos y deberes de las distintas
partes que intervienen en el mercado asegurador.
En la actualidad el sector asegurador, en este aspecto, se encuentra
regulado por el Código de Comercio de 1865, un marco que resulta, a todas
luces, incompatible con el desarrollo del mercado asegurador y que constituye un
obstáculo para la proyección del sector hacia el futuro. Esto porque el mercado se
caracteriza por su permanente innovación y además los avances tecnológicos, en
materia de comunicaciones, de la ciencia y de la propia realidad social y económica
han generado tantos cambios desde la promulgación del Código de Comercio
hasta el presente que no es posible contener en sus disposiciones la dinámica de la
actividad aseguradora actual, y mucho menos promover la adecuada inserción del
seguro en la sociedad.
El proyecto de Ley a estudio en la Comisión de Constitución y Legislación
de la Cámara de Senadores ha sido elaborado por el ente regulador de la actividad
aseguradora, la Superintendencia de Servicios Financieros del BCU, a partir de la
iniciativa de AUDEA y del Banco de Seguros del Estado, que hace ya unos cuantos
años aportaron una base de discusión.
Durante el proceso de elaboración del proyecto también se contó con la
participación de las instituciones del sector, quienes pudieron formular, en diversas
instancias, sugerencias y aportes y en definitiva contribuir activamente a enriquecer
y perfeccionar el texto.
Es en suma, un proyecto que cuenta con amplio consenso entre los operadores del mercado, con el apoyo de las diversas cátedras de derecho que se
expresaron sobre el mismo durante la legislatura pasada, que ha insumido un tiempo
muy importante para su elaboración, que resulta extremadamente equilibrado en
sus disposiciones y que tiene nuestro mayor respaldo.
Claro está que, a pesar de todo el esfuerzo realizado y habiéndose tratado
este proyecto en la legislatura anterior, aún persisten algunos aspectos que deberían
ajustarse. Se trata en general de aclaraciones y correcciones que no afectan el
sentido de lo previsto, sino que procuran clarificar algunos puntos evitando que los
mismos luego sean sujetos de controversias judiciales.
Lógicamente el sector tendrá la oportunidad de realizar estos planteos
durante el trámite parlamentario, pero lo que importa, lo que realmente interesa, lo
que nos parece esencial, es que los tiempos legislativos y la agenda política permitan
darle a esta iniciativa el lugar que se merece, que pueda ser adecuadamente tratada
y oportunamente aprobada de manera de permitirnos contar con un marco legal
moderno para la actividad aseguradora.
Finalizando las últimas páginas del año 2015, no podemos dejar de mencionar
el desafío y la satisfacción que nos ha dejado la edición de esta revista. A través de
ella pudimos conocer protagonistas del mercado, tomar contacto con la realidad
internacional del seguro, compartir informes técnicos sobre temas de gran relevancia
y actualidad, asomarnos a la actividad de RSE del sector asegurador, entre otros
valiosos aportes. Ha sido un gran esfuerzo, pero coronado por la alegría de haber
recibido los mejores comentarios de los lectores, así como sugerencias valiosas
para seguir mejorando este medio de comunicación. Queremos, desde esta última
editorial, manifestar nuestro profundo agradecimiento a todos los que colaboraron
para concretar esta que es la revista del mercado asegurador, e invitarlos para que el
año que viene sigamos avanzando juntos por este camino.
Por último queremos también enviarles en estas fiestas que se aproximan
nuestros mejores deseos y que tengan un gran 2016.