:: Un rol bien destacado ::
Consejo Ejecutivo de AUDEA :: #5 :: agosto 2016

El sector asegurador cumplió una tarea muy importanteen la atención de las consecuencias económicas del eventoclimático que asoló a la ciudad de Dolores y sus alrededores.
En este número contaremos con una nota especial sobre el rol del seguro ante el tornado de Dolores. En la misma puede apreciarse de primera mano la relevancia que tuvo la contribución del sector privado de seguros nucleado en AUDEA.
Evidentemente en nuestro país ya han ocurrido, y sin dudas ocurrirán
eventos de igual o mayor magnitud que el ocurrido el 15 de abril pasado. El
impacto de los mismos se ve muchas veces amplificado por el desarrollo de la
vida moderna, el aumento en la cantidad de bienes económicos expuestos a
estos riesgos y la vulnerabilidad de nuestra sociedad debido a la masificación
de las comunicaciones.
A esos factores se le agrega la capacidad de estos fenómenos de
manifestarse muy rápidamente, aun cuando afectan muchas veces a un espacio
geográfico limitado, con un poder destructivo de enormes dimensiones.
La vida interconectada de nuestra sociedad nos permitió asistir en forma
casi inmediata a los testimonios de esa destrucción y generó muestras de
solidaridad que conmovieron a todo el país.
El sector asegurador no estuvo ajeno a esta situación, por el contrario,
la presencia del seguro en la sociedad, a través de múltiples coberturas llevó a
que las compañías de seguros recibieran en un muy corto período de tiempo
un gran número de reclamos.
A pesar de ello, los sistemas y procesos del sector tuvieron la capacidad
para atender estos requerimientos. Para ello las compañías, conscientes de la gravedad del momento, activaron sus planes de contingencia, e implementaron
políticas y procedimientos destinados a brindar soluciones inmediatas a los
asegurados afectados.
Se movilizaron recursos técnicos hasta el mismo lugar de los hechos y se
establecieron protocolos de atención rápida a los asegurados, con el fin de poner
a su disposición adelantos de indemnizaciones, para que contaran con el respaldo
suficiente para comenzar la reconstrucción de sus actividades y vidas familiares. A
pesar de ese comportamiento ejemplar, también nos quedaron muchas enseñanzas
y experiencias que sin dudas nos ayudarán a mejorar aún más todo lo bueno que se
hizo en esa crisis.
Pero también es importante que la sociedad desarrolle la conciencia de
la existencia y relevancia de estos riesgos, y que se fomente adecuadamente al
seguro que sin dudas es la solución económica y socialmente eficiente para devolver
íntegramente el valor de los bienes dañados, permitiendo la continuidad de las
actividades económicas y fundamentalmente generando la tranquilidad de las
familias.
En la medida que se promueva la contratación de seguros, contando para
ello con un marco jurídico y tributario adecuado, ante situaciones de este tipo se
verá notoriamente reducidos los recursos que el Estado debe comprometer para
atender a los damnificados, ya que sería el sistema asegurador el encargado de
atender los siniestros.
Evidentemente, en un contexto de desaceleración económica y dificultades
fiscales es aún más importante la presencia de las coberturas aseguradoras.
Seguramente no sería posible alcanzar la cobertura total de los daños, pero sí
reducir las cifras que provienen de las arcas públicas.
Confiamos entonces que esta experiencia sirva también como impulso de la
agenda de inserción del seguro en nuestro país.

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