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Nueva gestión en la seguridad vial :: agosto 2021
Nueva administración

Poniendo por encima el bien mayor, que es salvar vidas en el tránsito; se ha dado un giro a la gestión en seguridad vial. Con los diferentes actores ministeriales, departamentales, la Academia y la salud, se viene confirmando una impronta de una nueva manera de llevar políticas de estado en este tema.
Cuando la nueva administración -encabezada por el Esc. Alejandro Draper, y co dirigida por Mauricio Viera y Carlos Manzor en su Comisión Directiva; y la incorporación del periodista Jorge Alfaro como Secretario-, asumió en marzo de 2020 al frente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial, los números estadísticos no eran auspiciosos: enero y febrero mostraban números muy preocupantes, que se traducían en el aumento de un 40% de fallecidos respecto al año anterior.
No obstante ello, desde un primer momento se entendió a esos números como personas que perdían la vida, pero también que fragmentan la vida de su entorno afectivo más inmediato; además de quedar muchos ciudadanos con lesiones de diferente grado.
Es por ello que se asumió el desafío de gestionar la situación apostando a una verdadera articulación entre los diferentes actores que debieran co participar de las soluciones, sin afanes de protagonismos puntuales, y sí en el marco de una verdadera política de estado en seguridad vial.
Así es como se comenzaron a golpear algunas puertas que llevaron a la Universidad de la República, donde se pudo establecer la incorporación de la prevención vial como una materia optativa para aquellos estudiantes en grados que están por egresar como Doctores en Medicina. Ese camino se inauguró por la Regional Norte, allá en Paysandú y Salto, durante el segundo semestre del año 2020; para luego avanzar a las cátedras que se dictan en la capital de país.
En paralelo a ello, las organizaciones que nuclean a los conductores de las emergencias móviles, se pusieron a trabajar junto al Colegio Médico del Uruguay, la Federación Médica del Interior y la Asociación del Sueño del Uruguay, entre otros, para actualizar los protocolos de atención como primeros respondientes y los traslados a las puertas de emergencia por eventos de tránsito.
La gestión como desafío, la gestión como solución
Cuatro lineamientos claros comenzaron a consolidarse en la gestión del período 2020-24: educación, descentralización, fiscalización, coordinación y gestión. Y por ello pasaron a engrosar el Informe Anual sobre siniestralidad Vial que la Unidad realiza.
En el ámbito de la Educación, cada una de las ideas fuerza se consolidó en Convenios con diferentes actores; que además de los ya nombrados, incluyó a ASSE, Academia Nacional de Medicina y Comisión Técnico Mixta de Salto Grande.
En concordancia a lo recomendado desde organismos internacionales como Naciones Unidas, las víctimas de siniestro de tránsito de Uruguay, comenzaron a trabajar integradamente junto a organismos del Estado como ASSE, o la Academia representada en las cátedras de Psicología de la Facultad de Medicina, para diseñar un plan de asistencia psicológica utilizando una red de telemedicina a nivel nacional.
En cooperación con diferentes instituciones, la incidencia del sueño y el consumo de medicamentos, pasaron a ser motivo de relevamiento, análisis, diagnóstico, y fuente de información para la elaboración de Estudios y proyectos de diverso orden sobre estos temas, que abarcan desde la actualización normativa hasta la seguridad y salud ocupacional.
Descentralizar y articular para potenciar resultados
El diálogo es fructífero en diversos ámbitos; a tal punto que con el Congreso Nacional de Intendentes se trabaja para actualizar y unificar criterios médicos en la expedición de permisos de conducir; así como en la creación del Gabinete Psicofísico Nacional para la segunda opinión en cuestiones médicas de los conductores.
La Descentralización es un norte permanente de la nueva gestión de UNASEV. Se pretende generar Unidades Locales en Seguridad Vial (ULOSEV) con pensamiento crítico, que trabajen en soluciones locales a la problemática de la siniestralidad vial, en consonancia a la normativa. Se han fortalecido, re fundado y creado en estos quince meses de camino andado ULOSEVs pensando en una regionalización país; trabajando junto a sus integrantes para aportar recursos teóricos sobre el abordaje de la problemática que permita espíritu crítico, analítico, pero sobre todo, espíritu constructivo que dialogue con los gobiernos departamentales.
UNASEV aborda la batalla de la siniestralidad vial desde sus múltiples dimensiones, por lo que el éxito del marco normativo que resguarda el derecho a la vida de los habitantes de este país, debe guarecerse en su cumplimiento.
En ese sentido, la política de Estado se potencia articulando, a partir del re lanzamiento de la Junta Nacional de Seguridad Vial, integrada por la subsecretaría de los Ministerios de Interior, Transporte, Educación y Cultura, Salud Pública y Congreso de Intendentes.
Es así como está en ejecución un Plan Nacional de Radares y la actualización de diferentes variables que hacen a la fiscalización electrónica del Seguro Obligatorio Vehicular, en una tarea conjunta con los Ministerios de Transporte y Obras Públicas, Interior y el Congreso de Intendentes a través del SUCIVE, más la Dirección Nacional de Policía Caminera; incrementando entre otras cosas, el stock de equipos de fiscalización (espirómetros y kit de detección de otras drogas) basado en el intercambio de información y la coordinación de acciones.
Los números que nos duelen, porque cada uno es una persona, y más…

En el año 2020, Uruguay logró un descenso del 30% en la cantidad de fallecidos, respecto al año 2010. Resultado promisorio que podría augurar que los esfuerzos volcados durante el año han logrado disminuir la cantidad de fallecidos, alcanzando el menor valor del período considerado: en 2020 se registraron 391 fallecidos por siniestros de tránsito; un 7,3% menos que en el 2019. Esto significa que en Uruguay fallece en promedio más de una persona por día por esta causa.
. Las franjas etarias que concentran los más altos porcentajes de fallecidos son, en primer lugar, la de 20 a 24 años (14,6%, 57 fallecidos), seguido por el grupo de 70 y más años (9,7% 38 fallecidos). Estos datos presentan diferencias con las registradas en el 2019 donde predominaba el grupo etario de 70 años o más en la participación de personas fallecidas. Comportamiento que puede explicarse por el resguardo de este grupo etario como medida preventiva ante la pandemia.
. En lo referente al sexo de las personas fallecidas el 78% (304) corresponden al sexo masculino y el restante 22% (87) al femenino.
. El 49,9% (195) de las personas fallecidas, lo hace como consecuencia de una colisión entre vehículos, seguido del despiste con una participación del 28,4% (111).
. El vehículo en el cual fallecen más cantidad de personas es la motocicleta; 50,9% (199) de las personas fallecidas circulaban en este vehículo al momento de su deceso. En segundo lugar, se ubica la categoría autos y camionetas con un 30,2% (118) de los fallecimientos.
. Los fallecidos en ciudades y caminos departamentales representan un 51% del total (198), mientras que el 49% restante (193) lo hace en rutas nacionales. Durante el año 2020 se retoma el comportamiento histórico en el que los fallecidos en jurisdicción departamental superan a los fallecidos en rutas nacionales.
. El 69,3% (271) de los fallecidos son conductores, seguidos por pasajeros 17,4% (68) y peatones 13,3% (52).
. Por mes, fallecen un promedio de 33 personas como consecuencia de un siniestro de tránsito. Enero registra mayor cantidad de fallecimientos con un 13,8% (54), le siguen diciembre y septiembre con un 10,5% (41) y 9,2% (36), respectivamente. Por otro lado, mayo registra el menor porcentaje de fallecidos con un 5,1% (20) del total.
. El domingo es el día con mayor concentración de fallecidos (86 personas, 22% del total); seguido por el viernes con 64 fallecimientos (16,4%) el sábado con 63 (16,1%). Por otro lado, el día jueves es el que registra menos fallecidos (36). Esta distribución varía con la registrada en el 2019, pero se mantienen los días sábado y domingo como aquellos donde fallecen más personas por siniestros de tránsito.
Balance y perspectivas
Con el inicio de la pandemia sanitaria, hubo un período de dos meses de menor movilidad que revirtió aquel comienzo desafiante, y significó que para abril se tenía un 40% menos de fallecidos por siniestros de tránsito.
En los siguientes meses del año -mediados de mayo a diciembre- en donde la movilidad se normalizó, prácticamente, la tasa de siniestralidad sufrió un incremento, pero sin llegar a los niveles del año 2019, redundando en un año positivo en cuanto a un descenso de fallecidos y lesionados por siniestros de tránsito a nivel nacional.
Los motociclistas continúan siendo los más vulnerables, con la particularidad de que quienes resultan afectados en la conducción de dichos vehículos son jóvenes; lo que en un país como el Uruguay resulta un tema preocupante.
Se debe insistir en seguir trabajando en los lineamientos planteados basados en evidencia científica, recomendaciones de los organismos expertos a nivel mundial y a la experiencia internacional con resultados positivos comprobados.
El hecho de haber conseguido un descenso histórico en la mortalidad por siniestralidad vial no nos debe llevar a la conclusión de que el tema está resuelto. Primero, porque estamos aún lejos de conseguir números acordes a los países con mejores resultados; segundo, porque cuando una política pública comienza a mostrar eficacia no se la retrae ni se la estanca, muy por el contrario, se la reafirma e intensifica. Ello dará, en los siguientes años, más y mejores resultados; y un cambio de conducta en la población.
La siniestralidad vial es sin dudas un fenómeno multifactorial, en donde las herramientas complementarias eficaces para conseguir resultados, siguen siendo el control y la fiscalización. Y tenemos la convicción de que, acompañando dicho pilar con educación específica en seguridad vial en todos los niveles, la descentralización de la materia en todo el país y una buena coordinación y gestión, podremos seguir mejorando estas cifras en los años venideros.

Luego de la puesta al día, le hicimos algunas preguntas al Esc. Alejandro Draper:
¿UNASEV tiene identificadas cuáles son las causas más frecuentes que ocasionan los siniestros viales?
UNASEV tiene analizado que así como se da en el mundo, en el Uruguay el factor predominante en la ocurrencia de los mismos es el factor humano. Los otros factores que son vía, entorno, y vehículo inciden en una proporción mucho menor.
Justamente el cambio de la nomenclatura “accidente” de tráfico a “siniestro” tiene su razón de ser en que los siniestros siempre son evitables, dada la alta incidencia del factor humano en la ocurrencia de los mismos. Dentro del factor humano, las variables más habituales que encontramos recaen en la velocidad, y las distracciones.
¿Cuál sería la incidencia de la conducción distraída (conducir y utilizar simultáneamente dispositivos electrónicos) en los porcentajes de siniestralidad vial?
Hablar por teléfono mientras se conduce es uno de los mayores riesgos que tenemos hoy por hoy en la conducción. Pese a ello muchas personas creen que utilizar el móvil no reduce su capacidad de atención al volante. Lo cierto es que mantener una conversación a través de un teléfono hace que enfoquemos buena parte de nuestro interés en la otra persona y dejemos de recibir información que captan nuestros sentidos de la vía de tránsito y el entorno. Es lo que los psicólogos llaman ceguera por desatención.
La conversación nos distrae y hace que no seamos capaces de ver elementos tan importantes como una señal, un peatón que cruza o un semáforo. Por supuesto, ello reduce nuestra capacidad de reacción, haciendo que el riesgo de siniestro se multiplique exponencialmente.
En los últimos años, este comportamiento se ha agravado con el uso de los smartphones. Ahora ya no solo se llama, sino que también se escribe a través de aplicaciones como WhatsApp, lo cual obliga a apartar todavía más la vista de la carretera. Se trata de un riesgo cada vez más generalizado y que sin dudas tiene su impacto en la siniestralidad vial.
¿Se están tomando algunas medidas específicas para aumentar la conciencia sobre los peligros de la conducción distraída?
Hemos estado realizando campañas de concientización en redes sociales y medios de difusión, sin perjuicio de ello creemos que la mejor herramienta es la fiscalización para prevenir estos peligrosos comportamientos.
Para ayudar esa fiscalización estamos investigando posibilidades de medios electrónicos de captación de estas conductas, y la posibilidad de la pérdida de puntos por la infracción de conducir utilizando el teléfono celular en la inminente libreta por puntos.
Estudios internacionales muestran que la probabilidad de una colisión aumenta aproximadamente cuatro veces cuando se utiliza un dispositivo electrónico. ¿Hay futuras acciones enfocadas específicamente en prevenir dicha conducta?
Como decía anteriormente, la utilización de medios electrónicos además de los equipos inspectivos será una buena herramienta, y la pérdida de puntos por la conducta de conducción y utilización de los celulares creemos que comenzará a generar una mayor conciencia y desalentará estas conductas.
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